Los “extraños” no siempre son “raros”

Cuando los padres advierten a sus hijos que no hablen con “extraños” deberían definir muy bien ese calificativo. mis padres en 1970 me advirtieron de eso, pero en mi imaginación de niña un extraño era un señor con una capa negra y largos colmillos, alguien tétrico y repelente que pululaba por las noches.

Cuando aquel día me diriji hacia el colegio, la calle estaba llena de gente y del bullicio que genera la entrada a tal lugar.
Mi colegio era de monjas y cuando aquel señor regordete y con gafas me pidió que me acercara a él desde la puerta de la iglesia , no se me ocurrió pensar que me estaba llamando un extraño. Su aspecto era tan sumamente normal que en ningún momento sospeché nada.
Cuando me acerqué a él, me hizo entrar en la iglesia (parecía un lugar seguro eh?) argumentando que estaba revisando la instalación de la luz y necesitaba a alguien para que tirara de un cable cuando él lo dijera, y estaba solo en aquel momento.
Era una horrible y barata excusa sin sentido pero para mí entonces sonó de lo más lógico y normal..

Una vez ya dentro de la iglesia, me cogió por la cintura y me subió a una tarima de madera que había en el confesionario para apoyar los brazos. Debía , según él ,de tirar de un hilo cuando me lo pidiera.. Noté que al alzarme lo hizo más de lo que era necesario y sus manos estaban temblorosas, pero seguí sin sospechar nada.
Una vez allí y con una diferencia de altura muy superior a él, me cogió por
los tobillos y empezó a pasar su lengua por mis piernas.

Supongo que aquello solo duró unos segundos pero yo me quedé paralizada. Justo entonces sonó la campana del patio del colegio y que advertía del comienzo de las clases.
Entonces fue cuando reaccioné y siempre que oigo la frase “salvados por la campana” recuerdo ese momento. Salté desde la tarima y él me sujeto, pidiéndome que no me fuera, yo le dí un golpe con la cartera del cole y salí corriendo.
Cuando llegué a la puerta del cole estaba deshecha en llantos. Mis amigas
acudieron a mí intentando saber que me pasaba. LO EXPLIQUE.
Fueron a buscar a la “señorita” o sea la profesora y TAMBIÉN SE LO EXPLIQUE.
No recuerdo que me dijo ella…estaba tan asustada que solo podía llorar.
Muy al contrario de lo que deberían haber hecho (llamar a
mis padres o llevarme a casa) asistí a clase como si nada hubiera ocurrido.

Obvia decir que toda la tarde estuve absorta con este “incidente”.
NADIE ME DIJO NADA MAS. NADIE SE MOVILIZÓ
EN NINGÚN SENTIDO!!!!

Cuando llegué a casa no conté nada. Para mí, mi casa era llegar a la
salvación, un lugar donde no había extraños y donde desconectaba de todas las cosas
exteriores que podían afectarme. Pero la verdad es que estuve mucho tiempo pensando en aquel hombre y su lengua subiendo por mis piernas…
Sé que esta experiencia es de risa comparada
con la que habrán tenido que sufrir otros niños y niñas en manos de gente así, pero para mí en aquel entonces fue un recuerdo recurrente durante meses…

En fin…..no hace muchos años , una sobrina mía se casó y necesitaba la fe de bautismo para casarse por la iglesia.
Ella fue bautizada en aquella iglesia y fui  a las oficinas de la parroquia para
solicitarla. El actual cura me dejó un momento sola en la oficina para ir a buscar en los
archivos. Yo me levanté de la silla y empecé a mirar las fotos que habían colgadas en la
pared. Fotos de colectivos en ayudas sociales…etc..etc..

Y en una foto tuve un FLASH! Vi a un señor que se parecía taaaaanto al señor regordete y con gafas…no dije nada, porque mi memoria después de tanto tiempo podría traicionarme, ni siquiera le pregunte al señor cura quien era!!

No tengo una idea muy clara de porque explico esto ahora y en este medio… Supongo que de alguna forma trato de “denunciar” el mutismo de la época. Es cierto que el tema de la pederastia nos bombardea a través de los medios de comunicación, convirtiéndolo a veces en espectáculo y morbo. Pero a pesar de eso, creo que era peor la manera de hacer de entonces.

Si esto hubiera ocurrido ahora, esa niña hubiera tenido atención psicológica, se hubiera abierto una investigación y si hubieran mercè nenapillado al tipejo me habrían hecho identificarle…Y también lo explico para que quien haya
tenido la paciencia de leer esto hasta el final sepa aclarar a sus hijos que
…los”extraños”, no siempre son raros.

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Cuando un objeto cobra alma..

Cuando mis padres lo trajeron a casa en 1946, no era un objeto desconocido para ellos. Mientras mi padre estudiaba en un colegio de curas en Tarragona, allá por el año 1926 y se alojaba en casa de unos parientes…él ya estaba allí.

De todos los objetos que uno conoce, aprecia y quiere, este es para mí, uno de los más preciados.
Me pregunto cuantas veces al día lo miro y lo he mirado durante toda mi vida y en diferentes circunstancias. ¿Que hora es?

¡Con que diferentes estados de ánimo hacemos eso a lo largo de nuestra vida! ¡Y que poco pensamos en el objeto en cuestión!
Recuerdo lo que me molestaba y aún a veces me molesta, que en lo mejor de la película,el reloj va y te toca los cuartos, las horas …y las narices. y también lo agradable que es estar en la cama y oír su sonido, aunque la verdad es que después de oírlo durante 47 años ya ni lo “oigo”.

Lo único que pide a cambio de su longevo servicio es que le den cuerda una vez a la semana y apurando mucho cada quince días.
Ni una reparación, solo un repaso y ajuste y una restauración de su madera que envejecida por el tiempo, nos atrevimos a realizar.
Ya hace mucho tiempo que el pobre no “pega” con ningún mobiliario. Es como un ser surgido del pasado y vive en este siglo mostrando aún su propia antiguedad.

Pero vaya yo a donde vaya y mientras quiera él decirme que hora es….vendrá conmigo, y me lo volveré a mirar un sinfín de veces con diferentes estados de ánimo.

No sé hacer poesías, pero si supiera..una sería sin duda para él…..¡¡ El reloj de mi vida!!

 

Lo que sabiamente escogí vivir…

Con la perspectiva que dan los años, cada vez estoy más orgullosa y feliz de haber vivido en la Barcelona del 79 y principios de los 80.

En primer lugar porque conocí casualmente a un grupo de gente en los que confluían tres cosas que me volvían loca. El Rock and Roll, una estética diferente a lo que estaba estipulado por la sociedad actual y el hecho de que eran con diferencia, un sector a parte del resto de la gente joven. En mi casa habían entrado muchos discos desde siempre, pero había ciertos personajes del r’n’r clásico que no había oído en mi vida.

Conocía, por el Popular 1, a Loquillo, y la verdad es que me imponía un montón estar a su lado (aunque creo que lo disimulaba muy bien) porque era muy consciente de que ya entonces era un personaje. Curiosamente ahora que es mucho más famoso, yo también soy gata vieja y aunque le rindo cierta pleitesía lo veo más como lo que es. ¡Un tío que impone, pero un tío al fin y al cabo!

En realidad y muy al principio, nuestras actividades por la tarde se basaban en apoyar el culo en una valla de color negro que había en la esquina de Pelayo, delante de la discoteca “Giorgia” y dejarnos mirar. O ir al jardín de la universidad a probar unos porretes. Uy! que malos!

Pero estaba claro que aquello era mucho más….

Surgían muchos grupos en todas partes de España, pero en cuanto a r’n’r, Barcelona se llevaba la palma. Las discográficas ávidas siempre de lo comercial, no apoyaban para nada a grupos de los cuales consideraban no tenían un númeroso sector de público, o intentaban modificar las letras o la música, o ambas cosas, siempre para hacerlo más pegadizo o comercial o a su manera de entender, provocativo, pero en realidad no era la provocación lo que les privaba sino la venta pura y dura. Supongo que no se ha avanzado un ápice en esto.
Por aquel entonces “Los Rebeldes” eran unos recién nacidos y el Loco estaba a punto de formar su banda. A veces era una lucha el simple hecho de cobrar después de un concierto. No estaban los poderes fácticos muy de nuestro lado o la sensación que yo tenía era la de que se reían o pasaban de nosotros simple y llanamente.
Pero era al menos para mí una sensación que me llenaba de oxigeno, sentirme formar parte de todo aquello. El mero hecho de ir por la calle o coger el metro era ya una cuestión de estilo. Eso no te lo paga nadie con nada.
Y vivir la música tan de cerca te hace sentirte parte del grupo aunque no fuera así. Canté con rebeldes una canción a dos voces que quedaba bastante bien, pero la verdad es que me moría de vergüenza sobre un escenario. Es paradójico como puedes ir en el 81 o 82 con medias de malla, tacón de aguja, cabello platino y minifalda por la calle y que luego te de vergüenza que te miren en un escenario. ¡Supongo que a todo se acostumbra uno!

Llamar la atención ahora, es algo que tiene bastante difícil la juventud actual, porque todos estamos curados de espantos.
Fue un momento en que la “movida” estaba pariéndose y aunque nosotros estábamos fuera de esa onda tal y como se la entiende, nos estábamos pariendo también a nosotros mismos. De una forma paralela y distinta pero no menos significativa.
Había un montón de grupos en iguales circunstancias que aunque no eran rockers tal y como lo entendíamos entonces, nos llevábamos perfectamente bien. La edad te enseña a no ser radical, porque el arrugar la nariz por algo distinto no deja de ser un prejuicio y es algo que bien que criticábamos en nuestros mayores, o en la sociedad de la época.
Por lo que he ido comprobando tanto el Loco como Rebeldes han confluido por estilos distintos que a veces se encuentran. Porque aunque distintos no se alejan tanto unos de otros. El r’n’r tiene una base que no se explicar.
Si me tuviera que morir mañana y me dieran la oportunidad de volver a vivir algo del pasado, aunque he tenido muchos momentos felices en mi vida uno de ellos seria ese, sin duda. Era joven, guapa, estaba enamorada y mi única preocupación era que no me dejara mi novio y estar a la altura de las circunstancias. No pensaba en el futuro, ni en los planes de jubilación, ni en la casa, ni en la familia, ni en la pasta, ni en la salud, ni en el trabajo, ni……en lo que luego la vida te depara por sus santos cojones.

Puede que me arrepienta de cosas que no he hecho, pero de las que he hecho……ninguna!
Pero aun hoy, a mi edad de 46 tacos, me sigue llenando de oxigeno el r’n’r, todavía se me acelera literalmente el corazón con ciertas notas y por lo que veo a mi alrededor esta enfermedad no se cura!!

El Rock and Roll es una enfermedad crónica.

loco fin de año

 

Educación y convivencia

Hay cosas en la educación que me dieron mis padres que se me quedaron grabadas a fuego y otras que no tuvieron cabida en mi forma de ser. No hablo solo por mi misma ya que obviamente eso nos a pasado a todos… (y me niego a decir todos y todas).

Una de esas cosas que se quedaron instaladas en mi disco duro fue la de no ser desagradable con nadie y que hay muchas formas de decir las cosas. Me enseñaron que se puede decir tu verdad o expresar tu opinión sin ofender. Inevitablemente todos mentimos a veces, las llamadas “mentiras piadosas”. Son mentiras que no hacen daño a nadie y que nos hacen quedar bien cuando por algún motivo poderoso decir la verdad nos pone en una situación delicada o nos acarrearía alguna nefasta consecuencia expresándola..

Ser amable significa “digno de ser amado”. Es algo bastante fácil y que se puede realizar sin caer en la hipocresía. Una de las reglas para este objetivo es no alzar la voz que le da a cualquier expresión un tono de riña, con que lo único que podemos esperar es que la persona a la que nos dirijamos se sienta agredida por el tono y responda agresivamente, con lo cual, ya la hemos liado.
Otra regla muy importante es no utilizar palabras malsonantes, no insultar, ya que la reacción será la misma que acabo de contar. Agresión por agresión.
Curiosamente he podido comprobar que las personas que se autodenominan “sinceras” caen también en ser maleducadas y no es necesario. A menudo estas personas son muy sensibles a cualquier crítica que se haga hacía ellas y sus normas de sinceridad solo las admiran cuando son realizadas por su persona, jamás por los demás.
Otra falta de respeto es reírse en la cara de la persona que comete un fallo. Cuando cometes un fallo, la risa ajena humilla. Hay que reírse de las situaciones cómicas de los demás solo y exclusivamente si lo hace antes esa persona ya que te está autorizando a hacerlo y nunca recordarle esa situación una y otra vez, pues siempre una cagada es algo humillante como para que encima te la recuerden.
Estoy convencida que con un poco de esfuerzo, se pueden encontrar las palabras adecuadas para entenderse o no, pero sin enfadarse ni disgustarse y una de las formas de poder hacerlo es hacer el esfuerzo mental de ponernos en el lugar del otro antes de hablar.
También es un error muy común es pensar lo que vas a contestar sin escuchar lo que te están diciendo. Hay que tener paciencia de escuchar el discurso del otro para poder contestar lo que tengamos que decir en relación a eso, sino caemos en dos monólogos y no en una conversación. (Esto es algo que podemos ver en cualquier debate ).

Guardar nuestros enfados para cosas que realmente afecten a nuestras vidas o las de los demás, no por tonterías que pasarán sin pena ni gloria. De mí me han dicho que dicen que paso de todo, no es así, de hecho, no paso de nada. Solo reservo toda mi pasión o exaltación para cosas que realmente puedan afectar o cambiar mi vida. Enfadarse por detalles es absurdo, una pérdida de tiempo y energía inútil que nos va a hacer daño mental y físico.

La humildad está muy poco valorada. Las cosas buenas que tenemos deben reconocerlas los demás, no nosotros, solo así sabremos que no es solo una apreciación nuestra, pues en el fondo todos tenemos un buen concepto de nosotros mismos.
De verdad, no es tan difícil y nos puede ahorrar muchas enemistades y conflictos innecesarios. Mandar a tomar por el culo a quien no nos gusta no hace falta . Alejar a las personas que no nos gustan de nuestras vidas ya es eso.. No se trata de caer bien a todo el mundo, eso ya lo he intentado y es imposible, se trata sencillamente de estar bien con nosotros mismos y saber y entender que si a alguien le caemos mal no es porque nos lo hayamos ganado a pulso, es porque con algunas personas no puede ser de otra manera.

Con todo esto no trato de dar ninguna lección, pues si lo fuera yo también debo tomar nota de mis propias reflexiones. Es solo eso, una reflexión y una propuesta a compartir de mí y para todos…(y me niego a decir todos y todas)

 

Historias de barrio

Cuando mis abuelos paternos decidieron trasladarse a vivir de Santes Creus a Barcelona fue un paso y un cambio de vida muy importante para ellos.

Mi abuelo Benet estaba cansado de luchar con una tierra que no era suya de sol a sol para que luego las inclemencias del tiempo echaran toda la labor de meses por la borda. Antes no había ayudas de la C.E.E ni seguros a los que acogerse.

Cuando llegaron a Barcelona y se establecieron en el Poble Sec mi abuela Mercè apenas sabía hablar en castellano y estaba un poco escandalizada por el ritmo frenético de la ciudad. Montaron una granja-lechería y lucharon como cosacos con un éxito importante.

La gente hacía cola en la calle de buena mañana para comprar nuestra nata (que por cosas del destino, nunca llegué a probar pues cerraron el negocio en el 62, justo cuando nací yo para pasar a ser distribuidores de leche).

Mi barrio estaba habitado por personas trabajadoras, luchadoras y sencillas. Era como un pueblo donde todos los vecinos se conocían, se ayudaban y vivían el día a día juntos, donde sacaban la silla a la calle y se contaban las anécdotas del día, de la familia, de la vida…
No les hacía falta para nada el facebook pues en cualquier casa y sobretodo en la mía la puerta estaba siempre abierta para cualquiera y en cualquier momento.

Vivían las relaciones sociales durante todo el día y con mucha gente, y de mi recuerdo y gracias al comportamiento siempre prudente y serio de mi familia nunca hubo ningún conflicto o problema.

Mi abuela Mercè era alguien muy especial que incluso aún a día de hoy algún vecino o vecina me recuerda con mucho cariño. Buscaba trabajo a quien se lo pedía, calmaba los malos humos de la gente deprimida, nunca se metía en la vida de nadie, pero si alguien la necesitaba allí estaba ella siempre..poniendo paz, sabiendo escuchar. Si pudiera definirla en una sola palabra esa sería SERENA!!!!
Supongo que en más de un barrio la vida sería así.

Con el paso del tiempo y tal y como es ahora nuestra sociedad actual mi barrio es muy distinto. Aún quedan vecinos de mi niñez, que me quieren y yo los quiero como si fueran de la familia, pero por ley de vida se van hiendo…
Tal confianza había antes entre los vecinos que recuerdo anécdotas curiosas como la vez que el Sr. Paco de la pescadería ,estaba cargando el maletero de su coche para irse a una casa que tenía en las afueras y mi padre justo en aquel momento salió a tirar la basura. Sin que él le viera ni corto ni perezoso le metió la basura en el maletero de su coche. La cara que se le quedó al Sr. Paco y a su mujer Conchita cuando descargaron el maletero una vez llegados a su destino me hubiera gustado mucho verla…..Por lo que nos contaron después, los dos se miraron a la cara y dijeron…”El Joan, cagon la mare que el va parir”…..

O la vez que el Sr. Pere (un señor muy mayor y muy supersticioso) le fardaba a mi abuelo Benet de los zapatos tan buenos que se había comprado…mi abuelo le dijo..”Haces bien de comprarte estos zapatos, pues probablemente serán los últimos que te compres…” Al día siguiente el Sr. Pere se compro otros zapatos…jajajajaj!!!!
Así eran de cabroncetes los vecinos de entonces siempre desde el cariño y porque había suficiente confianza..pues ahí estaban también para fiar la leche a las familias que no llegaban a fin de mes o acudir a un parto casero (todos los partos eran caseros) como si de comadronas se tratasen….En fin, estaban en todo y para todos…

Durante la guerra mi abuelo Benet estaba condenado a muerte por haber matado a un cura en Lleida, y él jamás mató a nadie y nunca había estado en Lleida…se libró de esta pena gracias a una vecina que era amante de un juez….cuantas anécdotas por contar…no había tele, no redes sociales, ni puñetera falta que hacían. La vida era en vivo y en directo como debe ser…

Ahora el Poble Sec está lleno de inmigrantes, algunos de ellos se encuentran en la misma situación que mis abuelos cuando llegaron aquí, montando un negocio y luchando por sobrevivir, eso les honra y se merecen todos mis respetos.
A otros me gustaría darles una patada en el culo y mandarlos a su pueblo, pues solo son causa de conflictos, problemas, peleas y cosas peores que paso de mencionar…..

Vivimos en otra época y no podemos darle la espalda. Yo soy la primera muestra de ello, metida todo el día en el despacho y adicta al facebook….pero no es al facebook a lo que soy adicta…..es a la comunicación, a la gente, con sus pros y sus contras que aunque a través de una pantalla, están ahí y son también reales…

Te pueden engañar virtualmente o también en persona, son los riesgos que se corren por relacionarte o simplemente por vivir.., pero lo asumo con todas sus consecuencias, porque el día en que no nos interese la comunicación y seamos tan asquerosamente autosuficientes para no necesitar nada de nadie, desde mi punto de vista dejaremos de ser en gran parte HUMANOS!

Felicidades a quien pueda empezar y acabar en si mismo…a mí me faltan notas para esa canción…